Prefacio
Quiero comenzar estas líneas, como no podía ser de otra forma, agradeciendo a la actual Junta Directiva y a su presidente, la confianza depositada en mí para escribir esta breve Historia de la cofradía del Cristo del Perdón, con el motivo de la celebración de su 75 aniversario (1947-2022). Esto conlleva una enorme responsabilidad que espero, con la ayuda de Dios, poder hacerle frente y saber estar a la altura de las circunstancias.
Dicho lo anterior, tengo que hacer una consideración importante. La Historia es una ciencia y como tal ciencia busca ser objetiva. Para simplificar y hacer la lectura más comprensible diré aquí lo que les suelo decir a mis alumnos2 “la ciencia histórica busca un conocimiento riguroso del pasado, hecho desde el presente y en la ilusión de construir un futuro mejor para el hombre”.3 Esta objetividad que espero conseguir en este trabajo, debo advertirles, se puede ver mermada porque soy miembro de la cofradía desde que tenía 3 años de edad (cuando desfilé en las procesiones de Semana Santa por primera vez, delante de la Virgen de la Piedad), y he formado parte de dos juntas directivas: la que presidió José Gómez Alcolea, en la que fui secretario, y la presidida por Joaquín García Quijada, en la que actué como Vocal.4
Dicho lo anterior está claro que mi objetivo principal es reconstruir la historia de la cofradía desde sus orígenes hasta nuestros días y, de paso, reconstruir parte de la vida de las personas que la han integrado y la integran, con sus errores y también sus aciertos, con sus esperanzas e ilusiones y también con sus realidades. Pero, las personas no vivimos aisladas, sino que lo hacemos en sociedad y es por ello que al reconstruir la historia de la Cofradía del Cristo del Perdón también estamos reconstruyendo 75 años de la historia contemporánea y actual5 de nuestro querido pueblo, Archena.
La metodología empleada en el presente trabajo ha sido triple: en primer lugar, intentamos recopilar todo lo que se había escrito antes sobre la historia de la cofradía. Entre los trabajos anteriores a este destacan tres: el escrito por José Gómez Alcolea con motivo del Encuentro de Cofradías del Cristo del Perdón de la diócesis de Murcia6, que se celebró en Archena en el año 2001, el segundo texto consultado fue la información que aparece en Internet7, en la página web dedicada a las cofradías y hermandades de España y, por último, en tercer lugar, el trabajo sobre la historia de la cofradía, que presentó el hoy reverendo Julián Cava Asensio8 (miembro de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote9), durante sus estudios de teología en el Instituto teológico de los franciscanos de Murcia. También he consultado lo que aparece en el preámbulo de los Estatutos de la Cofradía.
Un segundo aspecto de mi investigación ha sido la consulta de documentos antiguos y más recientes. Evidentemente, la mayor parte de la información está extraída de los libros de actas de las reuniones de la cofradía10, además he buscado información en el Archivo11 del Ayuntamiento de Archena y he obtenido información de documentos particulares.
En tercer y último lugar. Pero no por ello menos importante, mi trabajo se nutre de información oral procedente de personas que vivieron en primera línea los hechos descritos y a las que agradezco sus testimonios.
Partiendo de los objetivos enunciados y con la metodología aplicada espero haber contribuido a que conozcamos un poco mejor la historia de nuestra cofradía, si cuando termines de leer estas líneas ha sido así lo celebraré, si no he logrado el propósito lo sentiré profundamente, pero confío en conseguir el éxito, no por mis méritos, muy escasos si es que tengo alguno, sino por la intercesión del Santísimo Cristo del Perdón y de la Santísima Virgen de la Piedad a los cuales me encomiendo.
Partiendo de los objetivos enunciados y con la metodología aplicada espero haber contribuido a que conozcamos un poco mejor la historia de nuestra cofradía, si cuando termines de leer estas líneas ha sido así lo celebraré, si no he logrado el propósito lo sentiré profundamente, pero confío en conseguir el éxito, no por mis méritos, muy escasos si es que tengo alguno, sino por la intercesión del Santísimo Cristo del Perdón y de la Santísima Virgen de la Piedad a los cuales me encomiendo.
Introducción
En su Tesoro de la Lengua Castellana o española12, publicado en 1611, y que podemos considerar el primer diccionario de nuestro idioma, Sebastián de Covarrubias13, que había sido capellán de Felipe II, no recoge los términos Cofradía y Hermandad, pero si lo hace con el de Cofrade, definiéndolo como “Cohermano. Comúnmente se entiende de los que tienen hermandad en alguna obra pía y religiosa”.
Un siglo después, aparecerá el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua y en su edición de 199214. En él encontramos que cofradía15 es una “Congregación o hermandad que forman algunos devotos, con autorización competente, para ejercitarse en obras de piedad” y, cofrade, es “Persona que pertenece a una cofradía”.
Las cofradías se contemplan como una asociación de laicos con un fin primordial cultural y de proselitismo religioso16, siendo esencialmente expresión de la religiosidad popular. Las cofradías son también un medio de socialización, en un proceso tan religioso como socio-político que interesó tanto a la Iglesia como a la Monarquía.
Podemos diferenciar tres categorías de cofradías: las sacramentales, dedicadas a la adoración de la eucaristía; las penitenciales, centradas en la pasión y muerte de Cristo y en los dolores de María; y de gloria, que son aquellas que veneran a la Virgen María o a los santos y santas.
A efectos de organización interna y por su significación, podemos establecer dos subtipos: abiertas, aquellas a las que puede adscribirse todo el que quiera; y cerradas, las que están limitadas a un número fijo de cofrades. También podríamos hablar de horizontales y verticales, según se incluyan o no, hermanos de diferentes grupos sociales.
De todo lo dicho con anterioridad, queda claro que, la cofradía del Cristo del Perdón de Archena se constituye como una cofradía penitencial, abierta y vertical.
Por lo general, cada cofradía venera una imagen titular de la misma. El papel de la imagen ya fue resaltado en el II Concilio de Nicea, en el año 787, declarando que “la honra dada a la imagen es para el prototipo y quien venera una imagen venera lo representado” 17, acepción que volvería a reafirmarse en el Concilio de Trento, desarrollado entre los años 1545 y 1563.
Será, desde finales del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII (época del Barroco) cuando se exalte la procesión. Con palabras de Joaquín Cánovas Mulero, referidas a las cofradías de Totana, esta procesión barroca buscaría expresar de un modo plástico, cargado de teatralidad y con clara intencionalidad educativa el sacrificio cumbre de amor y de entrega de Jesús18. Cediendo las procesiones, en el siglo XVIII, su carácter penitencial, en favor de los componentes festivos, por la supremacía del desfile procesional. La religiosidad popular se ciñe, entonces, a los moldes de una nueva perspectiva basada en el desfile visual y conmemorativo de la Pasión, donde primará lo estético. Es el momento en que imágenes, tronos y túnicas se enriquecen19.
Las Cofradías de Semana Santa en Archena20
Desde una fecha tan temprana como, los inicios del siglo XV, se sabe de la celebración de la Semana Santa en Archena21 por la Cuaresma, en la que se contrataba un predicador y por la procesión de Domingo de Ramos, que se realizaba con palmas que pagaba el concejo municipal.
En algún momento del siglo XVI se comenzó, durante la Semana Santa, a realizar la procesión de Jueves Santo en la que los penitentes recorrían las estaciones del Vía crucis (Recorrido que realizó Jesucristo desde su prendimiento en el Huerto de los olivos hasta su crucifixión en el monte Calvario22), flagelándose y portando pesadas cruces, algunos de ellos hacían el recorrido de rodillas por las calles empedradas y de tierra; con tal devoción e ímpetu se aplicaban los castigos que previamente el Concejo contrataba con el abastecedor de vino y aguardiente que rociase con vino las calles por donde discurría la procesión. Una vez acabada esta, en el atrio de la iglesia se efectuaba el «labatorio» acto en el que se curaban las heridas de los penitentes con vino y después se les, invitaba a un refrigerio compuesto por rollos de vino, aguardiente y vino (para el año 1655, por ejemplo, el refrigerio, siempre contratado con alguna vecina, se indicaba con la precisión de que los rollos debían ser hechos con una libra de azúcar, dos arrobas de vino, media azumbre de aguardiente y tres docenas de huevos)23.
Ya en el siglo XVII, en septiembre de 1609 se toma la decisión de expulsar a los moriscos de España, siendo los del Valle de Ricote los últimos en salir del país. Tendrán que marcharse en 161424. Estos, al parecer cristianos auténticamente convertidos realizaron innumerables manifestaciones de fervor religioso, desfilando en actos de penitentes, como forma de demostrar su fe cristiana y así lo vemos reflejado en la crónica de Fray Juan de Pereda que fue enviado al Valle para conocer el problema de primera mano y lo describió impresionado «realizaban muchas procesiones de penitentes en la cuales, jóvenes con blanca túnica, desnudos los pies, sueltos los cabellos y con el rostro velado transportaban pesadas cruces y mantenían largas vigilias en las iglesias» 25.
Entre los participantes en las procesiones se podían diferenciar, por un lado, los llamados comúnmente hermanos de sangre, y, por otro, los denominados hermanos de luz (o alumbrantes). Los hermanos de sangre eran los disciplinantes que durante la procesión se flagelaban con manojos de cuerdas terminados en rodezuelas. Los segundos, portaban hachas de cera y al término de la procesión curaban las heridas de sus hermanos en el citado lavatorio. Las mujeres participaban en la procesión, no como disciplinantes, pues hubiera resultado impropio que una mujer mostrara su espalda desnuda, sino llevando velas encendidas delante o detrás de las imágenes.
En el caso de nuestro pueblo, durante los siglos XVI y XVII únicamente detrás del Crucificado, que primero desfiló con una cruz desnuda o envuelta en un sudario y después, a partir de 1644, al menos, con un Cristo Crucificado. Y lo sabemos porque en la iglesia solo se conservaban las andas (parihuelas) de dos imágenes, la de San Juan Bautista, patrón del pueblo y titular de la parroquia y las del Crucificado. Los disciplinantes y los hermanos de luz vestían una túnica de lienzo basto ceñida con cuerdas y algún tipo de capirote, según Manuel Enrique Medina Tornero, cronista oficial de nuestro pueblo26.
Sigue relatando el cronista “La procesión se realizaba Jueves Santo por la tarde desde la iglesia hasta el Calvario. Abría la procesión una cruz de guía, que era de plata con mango de madera, portada por el «sacristán» o alguien a quien se contrataba para ayudarle en estos menesteres durante estos días, después desfilaban los penitentes y los hermanos de luz, a continuación «el paso del Crucificado» seguido de las mujeres y cerrando el cortejo la autoridad eclesiástica. Es difícil pensar que hubiera música en nuestro pueblo acompañando la imagen por la poca población de Archena (al final de este siglo, en 1697, se contabilizaban únicamente 33 vecinos o sea unos 132 habitantes) y la pobreza de la villa. El concejo únicamente participaba sufragando al predicador de cuaresma, las palmas de Domingo de Ramos y lo necesario para el lavatorio” 27.
En el siguiente siglo, el siglo ilustrado, no será hasta 1744, cuando se producirán cambios en la Semana Santa, debido al surgimiento de una nueva Cofradía para participar en las procesiones (puede ser que esta cofradía fuese creada con anterioridad). Esto, probablemente, sea consecuencia lógica ya que Archena comienza en este siglo un despegue económico y demográfico que, sin duda, tiene su reflejo en los ingresos de las arcas de la iglesia y prueba de ello son las obras de edificación de la misma que darán como resultado su aspecto actual. También es relevante y de repercusión en la organización del cortejo la supresión de los disciplinantes por Carlos III28 en 1777. En el pensamiento y mentalidad ilustrada del monarca le repugnaba el sangriento espectáculo de los flagelantes, que a sus ojos aparecía más como una herencia medieval, que como muestra de penitencia pública. La supresión de esta figura tuvo como resultado, el nacimiento de los «nazarenos» tal y como los entendemos hoy día, pudiéndose afirmar que ya desde finales del XVIII se comienzan a gestar las actuales formas de procesionar y el funcionamiento de las cofradías.
Es conocido, en un ambiente de gran fervor mariano que recorría España en los años finales de la centuria del setecientos, que el pueblo solicitó que se adquiriera y colocase en la iglesia una imagen de la Virgen de los Dolores, petición de la que se hizo eco el concejo:
«Reunidos en Cabildo, para tratar y conferir las cosas tocantes y pertenecientes al servicio de Dios Nuestro Señor, bien, utilidad, celo cristiano y esplendor de esta villa, Dijeron que muchos años hace tienen los vecinos de esta villa vivos deseos de que se haga una imagen de María Santíssima con la vocación de los Dolores, por no tenerla la Iglesia Parroquial, ni fondos su fábrica… y con el fin de que la devoción vaya en aumento. Acordaron se haga a costa y espensa de los Propios y Rentas de esta villa, librándose por ahora 200 reales…»29.
Por lo tanto hacia finales del siglo XVIII el cortejo procesional ya contaba con tres «pasos» y su organización se realizaba como en todos los lugares de referencia de los pueblos cercanos: tras la Cruz de guía parroquial procesionaba el Nazareno, detrás el Cristo Crucificado y cerraba el cortejo la Dolorosa y una vez más nos referimos a la existencia de las andas de estas imágenes que se guardaban en el trascoro de la iglesia como testimonio de que eran las únicas que se sacaban en procesión junto al patrón san Juan Bautista.
Considera Medina Tornero que debió ser hacía finales de este siglo XVIII cuando se iniciaron los desfiles de Viernes Santo, primero por la mañana y años más tarde se instauraría la procesión del Santo Entierro de Viernes Santo por la noche.
En el siglo XIX, debido a diversas circunstancias, se suspendieron los desfiles procesionales en varias ocasiones30. Esto, a pesar de la disposición del concejo, que pasa a denominarse ayuntamiento, a disponer de los fondos necesarios para la celebración de los actos de la Semana Santa. La segunda mitad del XIX, traerá también cambios en la configuración externa de las cofradías pasionales, primando la exaltación de lo popular y el boato de las imágenes.
Llegaríamos así al siglo XX, en el que podemos diferenciar: por un lado, los años de la II República y la Guerra Civil (1931-1939), y, por otro lado, los años de la dictadura franquista (1939-1975) y hasta la actualidad (2021). Es a partir de los años centrales de esta centuria cuando se fundan la mayor parte de las cofradías actuales.
Hasta ahora se ha considerado a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús, fundada en 1774, la más antigua de nuestro pueblo31, pero si consideramos que esta ha tenido algún periodo de inactividad y que, en los documentos sobre donaciones testamentarias, tenemos la referencia de que, en Archena, D. Baltasar Rojo donará limosna a su fallecimiento a la cofradía de Ánimas32. Esto demostraría que la Cofradía de Ánimas de Archena, sería la más antigua de nuestro pueblo33, teniendo en cuenta que durante más de 200 años estuvo inactiva, hasta la que podríamos considerar su refundación en el año 2002.
Desde este punto de vista, los 75 años de vida de la Real Cofradía del Cristo del Perdón que este año se celebran sería uno de los periodos más largos de actividad continuada de una cofradía en Archena.
La Real Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Archena nace en el año 1947. Tiempos difíciles para nuestro país que hacía 8 años había visto concluir su Guerra Civil (1936-1939) y para el mundo que hacía 2 años que había visto terminar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
De estos inicios y de los primeros años de vida no nos queda constancia documental ya que la primera directiva y el primer libro de actas se inicia en 1955. Es, por tanto, que hemos tenido que recurrir a los testimonios orales que se conservan, sobre todo de Joaquín “el Gorrico” (verdadera alma mater de la Hermandad) y a los de personas vivas que nos aportan su vivencia de aquellos tiempos.
Por aquellos años finales de la década de los cuarenta, del siglo XX, era costumbre en nuestro pueblo34, los viernes de cuaresma (excepto el Viernes Santo) salir en procesión, realizando el Vía Crucis, desde la iglesia parroquial de San Juan Bautista35 a las nueve de la noche y el recorrido duraba aproximadamente una hora. A esta procesión del Vía Crucis acudía, prácticamente, todo el pueblo, juntándose la mayoría de los jóvenes para acudir al mismo. Cuando terminaba el recorrido, un grupo de estos jóvenes acompañaba a D. José Pérez García, conocido como Pepe Cuadrao36 a su casa, donde comentaban las incidencias y le exponían sus ideas para participar de forma más intensa en los actos de la Semana Santa que se avecinaba. Pepe Cuadrao era el Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús y era, también, la persona que ayudaba al entonces cura párroco de nuestro pueblo, D. Francisco Díaz Hernández.
Réplica de la primera túnica con cola con la que procesionó la cofradía, año 1947.
Fue, Pepe Cuadrao, el que en una de esas conversaciones que los jóvenes mantenían con él, el que les insinuó que se hicieran unas túnicas negras37 y con ellas pudieran salir en la procesión del Jueves Santo por la noche, la procesión del Silencio, acompañando a la imagen de Cristo Crucificado. Esta imagen era obra del escultor archenero Enrique Salas38. Al terminar la procesión del Silencio39, se hacía cargo de esta imagen la Hermandad de Nuestro Padre Jesús para realizar con ella el desenclavamiento y la procesión del Santo Entierro40, el Viernes Santo por la tarde y por la noche respectivamente. Procesión y Hermandad en la que, por cierto, salían también muchos de estos jóvenes.41
Debido al entusiasmo y disposición que genera la juventud, unos días después de aquella conversación, algunos de los componentes de este grupo de jóvenes se hicieron las túnicas de tela negra y con cola, gracias a Dolores Banegas Solana que era la esposa de Pepe Cuadrao. Pudiendo así salir en la procesión del Jueves Santo, a la que agregaron una imagen de la Virgen de los Dolores, a la que le pintaron el manto de color negro en la casa de Rosario González Sánchez, para que coincidiera con el de las túnicas. Esta imagen no terminó de convencerles por lo que fue dejada a parte y sabemos, que hoy día, se encuentra enterrada en los cimientos de la sede de la cofradía ya que fue puesta allí cuando se realizaron las obras de la misma.42
El grupo de jóvenes, al que estamos haciendo referencia, lo formaban, entre otros: José Antonio Palazón López, Carmelo Marco Sánchez, Rafael Marco Sánchez, Isidro Campoy Saorín, Silverio Mengual Medina, Jesús Alcolea Sánchez, Andrés Vidal Campos, Roque Hernández Carrillo, Juan Pérez Piñero, Francisco Cantó Verdú, Paulino López Gil, Rafael Hidalgo Alcolea, Federo Fernández Carrillo, Onofre López Martínez, Claudio Tornero López, Ángel Ayala Rodríguez, Andrés Hidalgo Alcolea, Juan Pedro Alcolea Caracena, Antonio Garrido Martínez, Gregorio Alcolea García, Pedro José García Martínez y Joaquín García Quijada43.
Con las citadas imágenes del Cristo Crucificado y la Virgen de los Dolores, desfilaron en los años 1947 y 1948. Antes de que comenzara la cuaresma del año 1949, José Pérez García, Pepe Cuadrao, les propuso a Joaquín García Quijada “el Gorrico” y a José Antonio Palazón López “Perintín” 44, que se hicieran cargo de ese grupo de jóvenes, quizás porque presentía ya que eran el germen de una nueva hermandad para Archena. Debido a la juventud de la mayoría de sus integrantes, la gente comenzó a denominarlos como “el paso de los zagales”.
Durante estos primeros años, siguieron manteniendo la relación que les unía a Pepe Cuadrao y este asistía, normalmente, a las reuniones que mantenían. En algunas ocasiones, escuchaban juntos las retrasmisiones radiofónicas de las procesiones de Murcia, y el Lunes Santo, al escuchar el desfile de la cofradía del Cristo del Perdón de Murcia45, este les propuso que tomaran el nombre de la misma para la de Archena que estaba iniciando su andadura ya que hasta ese momento no tenía denominación oficial podríamos decir.
Por testimonio oral, también sabemos, aproximadamente, como era el desfile procesional de esos primeros años. El trono lo portaban seis costaleros (tres delante y otros tres detrás) que vestían túnicas negras de raso como las actuales. El que hacía de regidor de la procesión era José Antonio Palazón López “Perintín” que también llevaba una túnica negra y de su capuz46 caían cintas rojas. Los alumbrantes, que eran el resto de los que salían en el cortejo eran los que llevaban la túnica negra con cola, cayendo del capuz cintas rojas al igual que hemos descrito del capuz del regidor, con lo que podemos apreciar, ya desde sus inicios, la presencia de los dos colores característicos de la cofradía, a la que hoy se la conoce, también, como los rojinegros.
Surge, además, en este momento, la preocupación por el estandarte de la nueva cofradía que tenía que simbolizar todo aquello que ya sentían. Esto hizo que se le propusiera a José López Guardiola, habilidoso pintor archenero, que pintara al óleo la imagen de un Cristo con una mirada que debía reflejar el sentimiento del perdón, puesto que al Cristo Crucificado con el que desfilaban ya habían decidido darle el nombre de Cristo del Perdón. José López Guardiola aceptó gustosamente la propuesta, pero, debido a la dificultad de esta, le llevó bastante tiempo realizarla. La imagen pintada para el estandarte no estuvo lista para la Semana Santa de 1949, hubo que esperar a la siguiente.
Esa pintura supuso unos gastos ya que al autor hubo que pagarle por su trabajo, y, es curioso comprobar que se le pagó, entre otros ingresos, con los obtenidos por la rifa de una tortada47 que se hacía todos los domingos.
Una vez les fue entregada la imagen pintada por José López Guardiola, fueron a casa de Mercedes Alcolea Abenza para pedirle que les confeccionara el estandarte, lo que ella aceptó con agradecimiento. El trabajo de confección del mismo, lo realizaron entre esta señora Mercedes Alcolea Abenza, María Carrillo García e Isabel Garrido Banegas. Para poder procesionar con el estandarte necesitaban un asta, que les fue prestada por Carmen Crevillén Crevillén, y que era la que se utilizaba para la Virgen del Pilar. El estandarte desfiló, por lo tanto, por primera vez, en las procesiones de Archena, en la Semana Santa de 195048.
Imagen del primer estandarte que tuvo la cofradía, fue realizado por el pintor archenero D. José López Guardiola en 1949.
Foto panorámica tomada en la mañana de Viernes Santo en el año 1952. En ella se ve parte trasera del primer estandarte que tuvo la cofradía. En un primer plano aparece D. Carmelo Marco Sánchez.
En las semanas siguientes a su fin, Joaquín García Quijada “el Gorrico”, se quedó sólo al frente de la nueva cofradía, ya que, José Antonio Palazón “Perintín” se había tenido que incorporar al ejército español para cumplir con el Servicio Militar. Ello hizo que fuese a la casa de Carmelo Marco Sánchez para proponerle que se implicase más intensamente en la cofradía del Cristo del Perdón, respondiéndole este de manera afirmativa. Presenció la conversación Juan Pedro Alcolea Caracena que también quiso colaborar con la nueva cofradía.
El trono que se estaba usando hasta entonces era el que mencionamos anteriormente, pero esto cambió justo antes de la Semana Santa de 1951, Pepe Cuadrao, les regaló el trono que se utilizaba antes de la Guerra Civil49 como santo Sepulcro, en la procesión del Santo Entierro, el Viernes Santo por la noche y que había sido sustituido por otro nuevo. Este se encontraba bastante deteriorado, por lo que hubo que dejárselo al carpintero Fulgencio “Chotán” para que lo reparase.
Con un trono más grande, la principal preocupación se convirtió en disponer de una imagen propia para no tener que depender del Cristo Crucificado de Enrique salas que estaba en la iglesia de San Juan Bautista. Debido a que con él no se podía contar para el Viernes Santo por la noche. Aunque ya les rondaba por la cabeza la idea de adquirir una imagen propia, como solución temporal hablaron con el director de entonces, del Balneario de Archena, Fructuoso Escobar, para que les prestara la imagen del Crucificado, también de Enrique Salas50, que se encuentra en la capilla del Balneario51, que más pequeña de tamaño y que como anécdota curiosa se puede mencionar que era traída del Balneario, para las procesiones, en el portaequipajes de dos bicicletas y luego devuelta a su sitio de igual forma. Esta imagen desfiló por primera vez en 1952, habiéndose completado el grupo del Calvario con un San Juan Evangelista, regalo de Pepe Cuadrao, y con la Dolorosa52 que habían comprado Carmelo y Joaquín. Eran estas imágenes de 80 centímetros de altura. Estaban realizadas en pasta-madera y habían sido hechas en la localidad catalana de Olot.
Antiguas fotos del primer Cristo del Perdón del Archena, estas fueron realizadas entre los años 1952 y 1955, durante la procesión de Viernes Santo por la mañana. En ellas aparece el primer Cristo del Perdón que tuvo la cofradía, el cual era cedido por el Balneario de Archena para que procesionara cada Semana Santa. Actualmente dicho Cristo, es denominado como «Cristo de la Salud» y se encuentra en la ermita de la Patrona de Archena, la Stma. Virgen de la Salud, en el citado balneario. En la foto de la izquierda aparecen D. Joaquín García Quijada, «el Gorrico» y D. Carmelo Marco Sánchez. En la foto de la derecha y en primer plano aparece plasmado Joaquín «el Gorrico», en sus años de juventud.
En los dos años siguientes se produjeron dos nuevos cambios importantes. Uno de ellos, el quitar la cola de las túnicas negras de los hermanos alumbrantes y sustituirlas por unas capas de color rojo, fue gracias a que, el sastre de Archena, Antonio Ibáñez Palazón, las confeccionó. Dando así, forma definitiva, a la indumentaria de la cofradía. Esto sucedió en 1953. Y, el año siguiente, 1954, se mejoró el trono al colocársele unos nuevos árboles de luz, con siete tulipas cada uno de ellos. Estas tulipas fueron regaladas a la cofradía por el director del Balneario de Archena, Fructuoso Escobar.
Llegados hasta el año 1954, hay que hacer una advertencia importante. La historia de la cofradía de 1947 a 1954 se ha reconstruido con testimonios orales y aunque hemos pretendido ser rigurosos, los fallos de la memoria de los entrevistados53 puede dar lugar a alguna inexactitud, será a partir de este momento cuando contemos con el inestimable apoyo documental de las actas de la cofradía54.
Quiero concluir este apartado haciendo una referencia a la religiosidad: decía el papa Juan Pablo II que la cruz es la cátedra de la verdad desde la que cristo predica la gran lección del cristianismo55. Cristo crucificado nos une, va dirigiendo nuestros pasos, nos enseña el camino. Aquel grupo de jóvenes archeneros, con Joaquín “el Gorrico” a la cabeza, eligió la iconografía de la cruz. No sabían, probablemente, que estaban escribiendo las primeras líneas de una larga y hermosa historia: el nacimiento de una nueva cofradía que, por Gracia de Dios, ha perdurado en el tiempo y ahora cumple 75 años de vida.
La primera directiva, la imagen definitiva del titular y el Amarrado a la Columna
El día 21 de enero de 1955, se reúnen en el despacho parroquial56, ante el nuevo párroco de la iglesia de San Juan Bautista: D. José Párraga Manzanera que había sucedido a D. Manuel Oliver Narbona, los cofrades del Perdón, en junta general ordinaria y nombran a la primera directiva57.
Esta directiva estaba formada por: Francisco Cantó Verdú como presidente, Joaquín García Quijada como tesorero, Carmelo Marco Sánchez como secretario, Isidro Campoy Saorín y Silverio Mengual Medina como vocales.58
En esta reunión del 21 de enero de 1955 se trataron, también, dos cuestiones importantes: por un lado, se fijó la cuota a pagar por los cofrades en tres pesetas mensuales y el que quisiera y pudiera podía pagar cinco. Por otro lado, se debatió una cuestión polémica, la de si se debía permitir que, en las filas del cortejo procesional, salieran mujeres, acordándose que no, “por ir las filas un poco desordenadas en cuanto va alguna” 59.
Un par de meses más tarde, el 23 de marzo de ese año 1955, tenía lugar una nueva junta general de la cofradía del Cristo del Perdón60, de nuevo ante el señor cura párroco, para acordar que cada hermano pagase cinco duros para sufragar las bombas que se empleaban en las procesiones y que costaban 15 pesetas cada una. También, se decidió en esa reunión, que, a la muerte de un cofrade61 se sacaría el estandarte de la cofradía en su entierro y se le diría una misa por el eterno descanso de su alma62. Por último, se propuso que no se dieran licores, a los costaleros, durante los desfiles, debido a la mala imagen que daba. Si se les diera, una vez concluida la procesión.
En una nueva junta general, celebrada después de la Semana Santa, el 27 de abril de 195563, de nuevo en la sacristía de la iglesia y ante el cura párroco, se aborda una cuestión muy importante y que venía preocupando mucho: la necesidad de sustituir las imágenes que se utilizaban por otras de mayor tamaño. Se llega incluso a pensar en no participar en los desfiles procesionales de la siguiente Semana Santa para ahorrar fondos que permitan sufragar el costo de estas nuevas imágenes, decisión que no es aprobada por el señor cura párroco, por lo que se pide ayuda a Francisco Piñera que será el encargado de ir a Madrid, a los establecimientos Flander64 y encargar las nuevas imágenes. Estas imágenes, el actual Cristo, la Dolorosa y San Juan, fueron compradas al precio de 8.000 pesetas. Son de escayola y pasta-madera65. El Ayuntamiento de Archena dio un donativo de 400 pesetas para ayuda de la compra.
Las nuevas imágenes hicieron su entrada, en nuestro pueblo, el día 2 de febrero de 1956 y fueron bendecidas la tarde del Domingo de Ramos, de ese año, siendo acompañadas, hasta la iglesia parroquial de San Juan Bautista, por todos los cofrades que vestían sus túnicas sin el capuz. Hago aquí un inciso en el relato, para expresar una opinión. Muchas veces, se ha planteado la necesidad de hacer un Cristo del Perdón de talla que tuviera un valor artístico del que el actual carece. Yo les ruego, tanto a la directiva actual como a las venideras que nunca lo hagan, que piensen en la gran devoción suscitada y en la infinidad de oraciones que habrá escuchado y seguro que, atendido, el bello rostro de la imagen actual.
Foto del Stmo. Cristo del Perdón, realizada en la mañana de Viernes Santo del año 1960, en la Plaza del Principe. En ella podemos ver de izquierda a derecha a D. Luis Gómez Alcolea, D. Jesús Gómez Alcolea, D. Miguel «el Tiora», D. Roque Hernández Carrillo y D. Andrés Vidal Campos.
Tan sólo dos años más tarde, en 1958, se aborda la compra de otra imagen: un Cristo amarrado a la columna, para poder participar con él, en la procesión del Miércoles Santo. Esta imagen se le encarga al escultor ciezano, Manuel Juan Carrillo66, en el precio de 10.000 pesetas. Ese mismo año, 1958, se acuerda crear una banda de tambores y cornetas67, de la que sabemos muy poco y cuya existencia sería breve.
La foto de la izquierda fue realizada el Miércoles Santo de 1959, primera salida procesional del Cristo Amarrado a la Columna, realizado por el escultor ciezano, D. Manuel Juan Carrillo. La foto de la derecha se realizó en la mañana del Viernes Santo de 1958, y corresponde a la banda de tambores y cornetas de la cofradía.
El día 7 de abril de 1958 se celebra una reunión de la junta directiva de la cofradía68. Esta vez se reúnen en la casa del tesorero Joaquín “el Gorrico” y acuerdan varias cosas importantes: en primer lugar, un reglamento por el que habrían de regirse todos los cofrades, en segundo lugar, hacer rifas para poder pagar los gastos de la cofradía y en tercer lugar, nombrar a Pilar Martínez López69 camarera de la nueva imagen de Cristo Amarrado a la Columna. Se hace, también, una referencia al Quinario que, en honor del titular, parece ser que ya venía celebrándose durante la Cuaresma.
El reglamento aprobado por la directiva recibió el visto bueno del cura párroco D. José Párraga Manzanera. Constaba de 11 puntos que decían lo siguiente:
1º. Al frente de la cofradía habrá una directiva compuesta por un presidente, un secretario, un tesorero, dos vocales, un cobrador y mayordomos.
2º. Puede pertenecer a la misma cualquier persona que lo desee y su moralidad no sea contraria a la misma.
3º. Las túnicas de los costaleros son de su propiedad y están obligados a salir en las tres procesiones en las que participa la cofradía.
4º. El resto de túnicas son propiedad de la cofradía, quedando los penitentes obligados a la asistencia a las tres procesiones. En el caso de que alguno no pudiera salir, deberá dejar la túnica para que salga otro en su lugar.
5º. La cofradía tiene una banda de tambores y cornetas cuyos instrumentos pertenecen a la misma, y sus integrantes tienen la obligación de acudir a las tres procesiones, sin remuneración.
6º. La cofradía celebrará, de acuerdo con el párroco, dentro de la cuaresma, un solemne quinario en honor de su titular, al que asistirán los cofrades, lo mismo que a la comunión del último día del mismo.
7º. Para la procesión del Miércoles Santo se adquirió la imagen del Amarrado, de la que es camarera Pilar Martínez López que guarda dicha imagen en su casa.
8º. Al fallecimiento de cualquier hermano, los restantes acudirán a su entierro con el estandarte y a una misa que se celebrará por el eterno descanso de su alma.
9º. No podrán vender la túnica los que llevan el paso. En caso de no interesarles seguir en esta cofradía, la misma se quedará con ellas abonándoles cien pesetas. Ni podrán ceder su puesto, sin consultar con la directiva.
10º. Los hermanos que componen la banda podrán salir a tocar a otra localidad, siempre que no los necesite esta cofradía70, acordando con el presidente lo que ha de quedar en beneficio de la misma.
11º. Los hermanos asistirán a las procesiones con las túnicas en perfectas condiciones, calzado negro y guantes blancos. Pero, sobre todo, guardando el máximo respeto al acto religioso que están desempeñando- Irán con la cara tapada y con el más riguroso silencio.
Para finalizar la década de los años 50, el 14 de febrero de 1959, se reúne la junta general, en la Casa de Acción Católica, y estando ausente el señor cura párroco D. Manuel Oliver Narbona (por tener que atender asuntos urgentes), para elegir nuevo presidente en la persona de Antonio Garrido Martínez71, y como mayordomos a Carmelo Marco Sánchez, Francisco Cantó Verdú y Juan Pérez Piñero, de tesorero continúa Joaquín García Quijada, y quedó por elegir el cargo de secretario y el de dos vocales.
En el mes de mayo de ese año, y con el objetivo de conseguir fondos para los gastos de la cofradía, se realizó una rifa de un juego de ollas que fue muy popular.
La década de los años 60 y la construcción del edificio sede de la cofradía
Esta década de los 6072 comienza para la cofradía con la adquisición de un estandarte bordado en oro fino y tisú de plata, que hizo, en la Ribera de Molina, Ángel Pinar y que estaba valorado en 10.000 pesetas, pidiéndose el varal a Valencia, al Sr. Bonache y costando este, 1.500 pesetas.
En el mes de enero (día 16) de 1961 se procede a nombrar una nueva junta directiva73, quedando esta como sigue, presidente: Isidro Campoy Saorín, secretario: Francisco Garrido García, tesorero: Joaquín García Quijada, vocales: José Rojo Martínez y Bartolomé Atenza Ponce, mayordomos: Carmelo Marco Sánchez, Jesualdo Breis y Francisco Cantó Verdú. Se nombra, también, a José Alcolea Campos como encargado del material eléctrico y a Jesualdo Breis como encargado de la banda de tambores y cornetas.
Ese mismo año, 1961, Francisco Penalva, de Cieza, hace los báculos para toda la cofradía, siendo su precio de 20.000 pesetas. Y en Nonduermas (pedanía de Murcia) realizan el trono del Amarrado y los sayones que acompañan a la imagen de Cristo, con un coste de 35.000 pesetas. El trono es dorado a fuego y los sayones, imitación de los de Salzillo74.
Dos años después, en 1963, el día 31 de octubre, se reúne la junta general, estando presente el Sr. Cura párroco D. Manuel Oliver Narbona, para elegir nueva directiva que continúa presidiendo Isidro Campoy Saorín. Sigue como tesorero Joaquín García Quijada75.
Estandarte realizado en el año 1960 en los Talleres de Bordado de D. Ángel Pinar, en la Ribera de Molina.
Secretario se nombra a Paulino López Gil, como vocales se nombran a Andrés Vidal Campos, Pedro Prieto Ruiz, Luis Gómez Alcolea y a Roque Hernández Carrillo. Los mayordomos designados fueron Andrés Hidalgo Alcolea, Federo Fernández Carrillo y Francisco Cantó Verdú. Se nombró también, como cabo de andas a José Antonio Palazón López y como jefe de la banda de tambores y cornetas a Jesús Alcolea Sánchez. En esta reunión se acuerda, además, celebrar el quinario en honor del titular trayendo, si hay fondos, un predicador al mismo.
A partir de 1964 se instituye la realización de un refrigerio después de la misa solemne del quinario76, obligándose a todos los cofrades a participar en los actos religiosos y, por último, se presenta por primera vez un presupuesto de gastos para Semana Santa. Siendo la cifra estimada la de 8.000 pesetas.
En 1965, en la junta general de 10 de febrero, ante el párroco D. Manuel Oliver Narbona, se elige una nueva directiva. De esta forma Luis Gómez Alcolea es nombrado presidente, el cuarto que tenía la cofradía hasta ese momento. Debido a que el presidente emigraba durante algunas temporadas a Francia para trabajar, se decide crear la figura del vicepresidente, siendo nombrado para este puesto Antonio Carrillo Martínez. Continúan como tesorero y secretario los mismos que en la directiva anterior, o sea, Joaquín García Quijada y Paulino López Gil respectivamente. Fueron elegidos cuatro vocales Roque Hernández, Rafael Guillamón, Jesús Gómez Alcolea y Andrés Vidal. Los tres mayordomos serán Francisco Cantó Verdú, Ángel Ayala Rodríguez y Andrés Hidalgo.
La imagen de la Stma. Virgen de la Piedad pasó a formar parte de la Cofradía del Perdón en el año 1965. De izquierda a derecha, vemos al cabo de andas Luis «el Manchao», Martín Candel y Antonio Gómez Molina «el Belloto».
Ese mismo año y en esa reunión, tendrá lugar un hecho muy importante para el devenir futuro de la cofradía del Cristo del Perdón. Toma la palabra el párroco D. Manuel Oliver Narbona y comenta que los hermanos de la Hermandad de la Virgen de la Piedad eran ya de avanzada edad y no podían hacer frente a sacar este paso en las procesiones, por lo que propone agregar esta Hermandad de la Virgen de la Piedad al Cristo del Perdón. Lo que fue aceptado por unanimidad, quedando en que, para la confección de unas túnicas para este paso, los hermanos de la Virgen de la Piedad ayudarían con los gastos que eran elevados.
Por el acta de esta junta general, tan densa en acontecimientos, conocemos el nombre del predicador del quinario, traído de fuera. En este caso se trata de D. José María Navarro, de la orden franciscana. Se especifica, también, la contratación de la banda de tambores y cornetas de la residencia Castillo de Olite para la próxima Semana Santa77.
En la reunión de noviembre de 196578 se presenta el nuevo párroco, D. Miguel Guirado Béjar, natural de Bullas (Murcia) y que estará en Archena hasta 1978, dirigiendo unas palabras a los cofrades que fueron el inicio de una gran labor pastoral dentro de la cofradía. En esa reunión, se procede a designar algunos cargos. Así, Isidro Campoy Saorín es nombrado cabo de andas del Cristo del Perdón, Antonio Carrillo es nombrado cabo de andas de la Virgen de la Piedad y Fructuoso Escobar mayordomo de la misma.
En 1966, parece que la cofradía necesita fondos para atender a los crecientes gastos y para ello se hace una rifa de la que se reparten 100 pesetas, en papeletas, a cada hermano79.
En la junta general de 12 de enero de 1967 se nombra nueva directiva con Andrés Hidalgo Alcolea de presidente80. El cargo de tesorero recae en Isidro Campoy Saorín. Se hace encargado de la luz del trono del titular a Ángel Ayala Rodríguez y se nombra cobrador a Roque Hernández Carrillo.
En 196881 tiene lugar un hecho importante, gracias a las gestiones hechas por Francisco Cantó Verdú, viene a desfilar la banda de música de Alguazas. Y ese año también aparece un asiento, entre los gastos, de 231 pesetas en farmacia, lo que indica que las obras de caridad eran ya una parte importante del día a día de la cofradía.
En el año 1969, la cofradía encarga en los Talleres de Bordado de D. Ángel Pinar, el estandarte para el tercio de la Stma. Virgen de la Piedad, el cual fue confeccionado y bordado por D.ª Ambrosia Pinar.
En la junta general de 8 de enero de 197082, se procede a sustituir al secretario, Paulino López Gil, que se marchaba a vivir a Murcia, por Gregorio Alcolea García, y también tiene lugar un hecho que consideramos muy importante, Joaquín “el Gorrico” es nombrado Hermano Mayor.
Creo que es de justicia dedicar unas palabras a la persona de Joaquín. Él fue en cierta manera, el que hizo cabeza entre los jóvenes que fundaron la cofradía, Él había sido desde su cargo de tesorero, el gran impulsor de la cofradía, a la que según sus propias palabras había criado como lo había hecho con sus dos hijas83. Fue para los cofrades del Perdón de los primeros tiempos un verdadero hermano mayor tanto en la fe como en la vida, al igual que para los jóvenes que nos fuimos uniendo en los años siguientes, se convirtió en un segundo padre. Nos enseñó a todos a amar al Señor a través de la imagen de nuestro titular y desde sus profundas y firmes convicciones religiosas, nos enseñó también a amar a la Iglesia. Lo ocurrido ese 8 de enero de 1970, con su nombramiento como Hermano Mayor fue simplemente el reconocimiento oficial de algo que ya lo es de facto.
Como ejemplo de lo dicho anteriormente bastan sus palabras en esa reunión, cuando se dirigió a sus hermanos cofrades y les dijo “Está es una hermandad de cristianos y tenemos la obligación de hacer caridad con los pobres. No está todo resuelto con sacar los santos a la calle y traer bandas de música” 84.
Estandarte correspondiente al tercio de la Stma. Virgen de la Piedad, es obra de D.ª Ambrosia Pinar, copropietaria del Taller de bordados de la Familia Pinar, en la Ribera de Molina. Fue adquirido en el año 1969.
En 1971 es designado nuevo presidente en la persona de Ángel Hidalgo Alcolea, y el libro de actas refleja algo que se venía haciendo desde los inicios, el, rezo de las preces de costumbre al comenzar cada reunión85. Como vicepresidente se nombra a Joaquín López Martínez, tesorero Rafael Guillamón Campoy, y como secretario Francisco León Carrasco Torres.
Al año siguiente, 1972, tiene lugar la celebración de las Bodas de Plata de la cofradía, el 25 aniversario de la misma. Se nombró una nueva directiva, en la que fue designado presidente Isidro Campoy Saorín, que ya lo había sido en una etapa precedente. Vicepresidente se nombra a Andrés Hidalgo Alcolea (Andrés “el Josepon”) y siguen el mismo tesorero y secretario.
Vamos a cerrar este apartado con lo acontecido en los años 1973 y 1974. Cuatro acontecimientos hay que resaltar por su importancia y trascendencia. En primer lugar, en 1973 se aprueban los primeros estatutos de la cofradía que fueron presentados ante el obispado. Como uno de los artículos hablaba de tres clases de socios, en la reunión de 12 de enero de 197386, toma la palabra el sr. cura para explicitar que todos eran iguales, miembros todos del cuerpo místico de Cristo, sólo que había algunos que tendrían mayores responsabilidades y estaban más comprometidos.
En segundo lugar, se procede, ese mismo año, a la compra de un solar, con el objetivo de construir en él la sede de la cofradía. Para ello fue necesario gestionar un préstamo en la Caja Rural de 50.000 pesetas. Al pensar en la futura sede, ya se contempla desde el primer momento una nave para guardar los tronos, imágenes y demás utensilios y enseres de la cofradía, y, un salón de actos, para reuniones y otros eventos, en la segunda planta87. La obra comenzó a realizarse el domingo 16 de diciembre de 1973, y se hizo, de forma altruista, por los socios de la cofradía que acudían a trabajar en la misma los domingos y festivos, aunque debido a la lentitud de construcción del edificio hubo que terminar contratando algunos albañiles.
Es significativo, al respecto, las palabras de Isidro Campoy Saorín “Se había hablado mucho de cosas materiales, pero no se había dicho nada sobre el compromiso con Cristo, que es por quién teníamos que sentir las cosas” 88.
D. Saturnino Guirao, sacerdote que predicó durante varios años el quinario en honor al Stmo. Cristo del Perdón.
Año 1973
En tercer lugar, se acuerda traer al sacerdote D. Saturnino Guirao, desde Madrid, como predicador del quinario. Este sacerdote dejará una profunda huella en la cofradía. Vendrá a predicar en el quinario durante muchos años, muchos socios mayores todavía recuerdan sus sermones llenos de fervor y de pasión, y también vendrá en otras ocasiones para realizar una inconmensurable labor pastoral dentro de la cofradía. El cariño que profesó hacia la hermandad fue muy grande y podemos decir que era correspondido por esta. Todavía hoy muchos lo recuerdan cariñosamente y gran veneración. Cuando falleció, un autobús con cofrades acudió a su entierro89.
En 1974 se enviaron los báculos a Cieza para que fueran reformados, se organizó un viaje a Jumilla y Yecla para los cofrades, y, por último, en cuarto lugar, se establece que, en la noche del Jueves Santo, cuatro cofrades, por turnos de una hora, velen al Santísimo. Esta tradición, que anima a los cofrades a la práctica de la oración, continua en la actualidad y no debería de perderse nunca.
De 1975 a la procesión del Martes Santo
La inauguración de la sede de la cofradía tendría lugar durante el quinario del año 1975, al finalizar la misa solemne del último día. Ya hemos dicho antes que había sido construida con el esfuerzo y dedicación de muchos hermanos cofrades, que habían trabajado en las obras de forma desinteresada90. Esta inauguración supuso que a partir de entonces, las imágenes, tronos y demás enseres, tendrían un lugar propio donde guardarse y no tendrían que estar de prestado en sitios como el almacén de fruta de Basilio.
En la misma junta general de 7 de febrero de 1975 en que se acordó esto, tomó la palabra Joaquín García Quijada para impartir, a los hermanos cofrades, una catequesis sobre el sentido cristiano de la cuaresma. Formación religiosa que fue ampliada, un mes más tarde, por el cura párroco, D. Miguel Guirado Béjar, con una charla a los cofrades sobre lo representado por las imágenes de la cofradía, que en ese momento eran ya tres: el Cristo del Perdón (titular), el Amarrado a la columna y la Virgen de la Piedad 91.
Fachada actual de la Casa de Hermandad.
Una vez pasada la Semana Santa de 1975, se originó un debate, en la junta general celebrada el día 4 de abril, sobre la participación de las mujeres en los desfiles procesionales. Ya era mayoritariamente aceptado su participación en las filas como alumbrantes, pero el debate se originó debido a que una mujer había desfilado como mayordomo por el centro. El debate concluyó aceptando que esto pudiera ser así, después de escuchar la opinión del párroco que fue favorable92. Siendo de resaltar que esta reunión ya se celebró en el recién estrenado salón de actos de la cofradía.
En enero de 1976 fue elegido nuevo presidente Rafael Guillamón93. El resto de la directiva la componían: José Antonio Miñano como secretario, Andrés Hidalgo como tesorero, y, Gregorio Alcolea como contador. En mayo de ese año se intentó crear una banda de música de la cofradía que, al igual que ocurrió con la de tambores y cornetas, tuvo corta vida.
Ya en el año 1977 se encargaron, en Cieza, báculos para el tercio de la Virgen de la Piedad y ese año predicó en el quinario otro sacerdote que dejó pose en la hermandad, el padre Valenzuela, franciscano94. Se acuerda, también realizar unos medallones con la imagen del Cristo para los socios de la cofradía95 .
Una nueva directiva es elegida en la reunión de 13 de enero de 197896. Sale elegido presidente Joaquín García Quijada, vicepresidente Luis Hidalgo Alcolea, tesorero Andrés Hidalgo Alcolea, secretario Francisco Eloy Pérez Pérez97, interventor Plácido Ríos Martínez y Vocales varios socios. Esta nueva directiva será la encargada de realizar ante notario la escritura de la sede. En ella se especifican, entre otras cosas, que, en caso de venta es necesaria la aprobación del obispado y que, en caso de disolución de la cofradía, los bines que hubieren se repartirían entre los pobres de la parroquia de San Juan Bautista de Archena98.
En plenas navidades de 1979, el 28 de diciembre99, se reúne ña junta directiva para debatirla propuesta de los nuevos sacerdotes D. Cristóbal Guerrero Ros100 (párroco) y D. Francisco Sánchez Abellán (coadjutor). Estos pretendían construir un salón, en la iglesia, para la juventud. Este salón ocuparía la parte de la capilla bautismal y pretendían que lo costease la cofradía del Cristo del Perdón. Informando el tesorero de la hermandad que esta no disponía de suficientes fondos para hacer frente a dicha obra, que además había ocasionado controversia en el pueblo por su ubicación dentro de la iglesia. Finalmente, la cofradía decidiría, al año siguiente, entregar a los sacerdotes un donativo de 10.000 pesetas y dar por cerrada la cuestión.
En 1980 comienza a hablarse de la adquisición de un nuevo trono, discutiéndose si debía de ser uno a reformar o completamente nuevo y adoptándose esta última postura101.
En la junta general de 30 de enero de 1981, se procede a nombrar nueva directiva que en gran parte continúan los mismos miembros que en la anterior. Presidente: Joaquín García Quijada, vicepresidente Luis Hidalgo Alcolea, tesorero José Antonio Miñano López, secretario Francisco Eloy Pérez Pérez, vicesecretario Juan José Garrido Palazón, interventor Carmelo Marco Sánchez, vocales: Joaquín López Martínez, Juan Pérez Piñero, Ramón Martínez Moreno, Ángel Ayala Rodríguez, Isidro Campoy Saorín, Francisco León Carrasco Torres, Jesús Gómez Alcolea, Francisco Garrido García. Máximo Gomariz López y Federo Fernández Carrillo, siendo esta la directiva más numerosa en cuanto a integrantes de todas las nombradas hasta ese momento.
En esa misma reunión se produce un apasionado debate ante la negativa de los nuevos sacerdotes de celebrar el quinario, bajo la argumentación de que todas las cofradías del pueblo tenían que ser iguales, y por aquel entonces, las demás no realizaban cultos religiosos. Aquí, es de resaltar que toma la palabra Joaquín “el Gorrico” para decirle a los hermanos que, aunque nos duela y dice que a él le duele quizás más que a nadie, Jesucristo fue obediente y obediente hasta morir en la cruz y que una de las señas de identidad de la cofradía había sido desde sus inicios la obediencia a la iglesia y que por eso había que aceptar la postura de los dos nuevos sacerdotes. Después de esto, la junta general aceptó con resignación no celebrar el quinario ese año.
En octubre el vicepresidente es sustituido por José Gómez Alcolea (Pepe “Pegote”) y el vicesecretario por Onofre Garrido Garrido103.
El año de 1982 va a ser rico en acontecimientos para nuestra hermandad. Se le compra una nueva corona a la Virgen de la Piedad, de oro e incrustaciones de piedras preciosas, que costó 350.000 pesetas, a pagar en tres plazos. Para sufragarla se decidió enviar cartas a los archeneros que residían fuera del pueblo, por si querían colaborar con algún donativo y fueron bastantes los que respondieron ayudando a pagar la corona104.
Ese año tampoco se pudo celebrar el quinario, pero al menos, se pudo celebrar un triduo que fue predicado por el vicario de monjas, y la fiesta del Cristo del Perdón, con Santa Misa y comunión general de todos los cofrades con predicación de los sacerdotes de la parroquia105.
Al año siguiente, 1983, se le pusieron varas largas al trono del titular con lo que pasó de ser llevado por 10 anderos a 20106. Ese mismo año, también, se cambió a baterías la iluminación de los tronos con lo que ya no habría que ir tirando líneas eléctricas por las calles, al paso del desfile procesional. Se decidió, además, que el Amarrado a la columna es la imagen que desfilaría el Miércoles Santo por la noche y el Viernes Santo por la mañana.
El 19 de enero de 1984107 dieron comienzo las gestiones con la Conferencia Episcopal, para incluir a la cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Archena, en el registro de asociaciones religiosas del Ministerio de Justicia.
En la junta general del día 3 de febrero de 1984, se renueva el mandato de la directiva, quedando esta como sigue108: presidente Joaquín García Quijada, vicepresidente José Gómez Alcolea, tesorero Carmelo Marco Sánchez, contador Gregorio Alcolea García, secretario Francisco Eloy Pérez Pérez, vicesecretario Onofre Garrido Garrido, vocales Olegario Breis López, Federo Fernández Carrillo, Miguel Rodríguez López y Juan Campilllo Fernández. En esa misma junta se acuerda renovar el suelo, de la planta baja, de la sede de la cofradía.
Esta nueva junta directiva y en ese mismo año, procederá a la realización de unos nuevos estatutos para la cofradía. Estos constarán de un total de 53 artículos, 7 capítulos, una disposición adicional, dos disposiciones derogatorias y una disposición final. Son aprobados, por unanimidad de los socios presentes, en la junta general convocada a tal efecto, el día 5 de abril de 1984109, por lo que es de resaltar que se hicieron en un periodo relativamente breve de tiempo y pese a ello dura su vigencia hasta la actualidad. La aprobación “ad experimentum” por tres años, por parte de la Iglesia llegaría en enero de 1985. Quedando inscrita la cofradía en el registro de entidades religiosas el día 26 de febrero de 1985110. Los nuevos estatutos se encuentran consignados por el secretario de entonces, en el libro de actas, punto por punto.
Desde ese momento se comenzaron las negociaciones para adquirir el solar trasero, que tenía 112 metros cuadrados, a la sede de la cofradía, con el objetivo de ampliar esta.
En 1985 tiene lugar otro acontecimiento feliz, los sacerdotes de la parroquia de San Juan Bautista de Archena, D. Cristóbal y D. Francisco, dan vía libre a la realización de nuevo del quinario. En el de ese año predicaría D. Juan Villegas Hidalgo.
La cofradía estaba viva y en expansión, con ánimos renovados, y ello dio lugar a que un grupo de socios propusiera, en reunión extraordinaria del día 10 de mayo de 1985111, la creación de un nuevo paso para la hermandad. Este sería la Oración en el Huerto de los Olivos, lo que fue aprobado unánimemente por la directiva ya que, además, este grupo de socios se comprometía a buscar los medios económicos necesarios para sufragar los gastos que se ocasionarían. Se designó una comisión, con José Crevillen solana a la cabeza, encargada de pedir proyectos y presupuestos a varios escultores de reconocido prestigio.
En el mes de septiembre se estudia la propuesta recibida del escultor ciezano Manuel Juan Carrillo y esta no convence112 y al mes siguiente (octubre) se acepta la maqueta presentada por el escultor de Los Ramos (Murcia), José Antonio Hernández Navarro113, con un presupuesto de 750.000 pesetas.
Para terminar 1985, año tan intenso, se acordó realizar unas insignias y llaveros para los socios, con la imagen del titular y proceder a la impresión de los estatutos para que cada socio pudiera disponer de una copia de los mismos114.
Una vez que se tenía la nueva imagen de Cristo en el momento de la Oración en el Huerto de los Olivos, era necesario la realización del trono en el que habría de desfilar en los desfiles procesionales de nuestro pueblo. Este se le encargó a Juan Lorente, en el precio de 1.300.000 pesetas, y también, se decidió la vestimenta que habría de llevar este nuevo paso. Es significativo que va a ser en este preciso instante cuando aflora la idea de realizar una nueva procesión el Martes Santo.
El 28 de enero de 1986 (festividad de Santo Tomás de Aquino) se renueva la directiva quedando como sigue: presidente Joaquín García Quijada, vicepresidente Carmelo Marco Sánchez, tesorero José Gómez Alcolea, contador Olegario Breis López, secretario Francisco Sánchez López, vicesecretario Antonio Sánchez González, vocales Francisco Garrido García, Fernando Guardiola Molina, Luis Martínez Gomariz, José Crevillen Solana, Pedro José Pérez Moreno y Onofre Garrido Garrido. Obtuvo 35 votos a favor por 4 en contra, 4 en blanco y 3 nulos de un total de 46 socios presentes115. Se procedió a una reestructuración de los socios en: Mayordomos, Alumbrantes y Honorarios, así como, con vistas a la consecución de la procesión de Martes Santo, se decide dividir los tronos individualmente, encargando a una persona de la hermandad cada uno de ellos: Virgen de la Piedad, Joaquín García Quijada, Amarrado, José Gómez Alcolea, Oración del Huerto, José Crevillen Solana, y aparece ya mencionada en las actas la idea de adquirir una Virgen de la Soledad116. Por último, se suben las cuotas a 1.200 pesetas anuales para afrontar los crecientes gastos.
Llegados a este punto, considero necesario hacer una pequeña reflexión sobre la idea de la procesión del Martes Santo. Hemos visto crecer y expandirse a la cofradía del Cristo del Perdón que ya contaba con cuatro imágenes y el proyecto de una quinta, la Virgen de la Soledad. La idea de la nueva procesión surge dentro de otra mayor de una reestructuración de las procesiones de la Semana Santa archenera, para que no se repitieran las mismas imágenes en todas las procesiones. Así, el Cristo del Perdón realizaría una procesión en solitario el Martes Santo. La Cruz de los Espejos y el Cristo de la Sangre, por ejemplo, podrían aglutinar en torno suyo la procesión de Miércoles Santo. El Nazareno se encargaría de la de Viernes Santo por la mañana y los titulares de cada hermandad compondrían la del Santo Entierro, el Viernes Santo por la noche. Y el Resucitado tendría su procesión del Domingo de Resurrección. Esta idea no fue bien entendida en el Cabildo Superior de Cofradías y Hermandades de Archena. Esta procesión del Martes Santo, de conformidad con el obispado, la realizará la cofradía en solitario durante dos años y posteriormente se le unirán imágenes de otras cofradías.
El domingo 15 de marzo de 1987, después de la misa solemne del quinario, tuvo lugar la bendición de la imagen de la Oración del Huerto. Misa solemne en la que había cantado el orfeón “Cantores de la Vega” de la Ribera de Molina. La misa la ofició el sr. Vicario del Valle de Ricote y durante la misma se produjo la bendición de túnicas y medallas de los nuevos hermanos. Y ese año la Banda de Música que desfiló junto al trono de la citada imagen fue costeada por José Crevillén Solana. Siendo el Miércoles Santo, 15 de abril, su primera salida procesional, en la denominada procesión del Prendimiento. La corona de Cristo en la Oración del Huerto fue sufragada por Rosa Atenza, a la que se le hizo entrega de un cuadro conmemorativo117.
La imagen de la izquierda fue tomada el 15 de marzo de 1987, día en que se bendijo el nuevo paso de la Oración en el Huerto. En ella posan de izquierda a derecha, Isidro Campoy Saorín, Luis Martínez Gomariz, José Crevillén Solana, José Antonio Hernández Navarro (escultor) y D. José Gómez Alcolea. La foto de la derecha muestra una panorámica completa del paso, en la mañana de Viernes Santo de 2016.
En el mes de septiembre de 1987 llega una muy buena noticia, la Casa Real nos comunica la aceptación de que Su Alteza Real el Príncipe de Asturias D. Felipe de Borbón y Grecia sea nombrado Presidente de Honor de la cofradía por lo que esta pasará a denominarse Real Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Archena. En las gestiones con la Casa Real se había contado con la ayuda del maestro de la parroquial D. Joaquín Campuzano López118.
En 1988 se adquiere la imagen de la Virgen de la Soledad, realizada por el escultor, antes mencionado, José Hernández, en el precio de 700.000 pesetas119. Se procede, también, a cambiar las túnicas de la Virgen de la Piedad, que tradicionalmente habían sido azules con la capa blanca, al color de la cofradía de túnica negra y capa de color rojo.
El 14 de octubre de 1988 se celebró una junta ordinaria de la directiva120 para nombrar un sustituto del vicepresidente Carmelo Marco Sánchez, el cual había fallecido el día 7 de septiembre del mismo año, resultando elegido Andrés Hidalgo Alcolea.
Carta de la Casa Real, aceptando la Presidencia de Honor de la cofradía para S.A.R. el Príncipe de Asturias.
Imagen de la Santísima Virgen de la Soledad, obra del escultor murciano D. José Antonio Hernández Navarro. Año 1988.
Instantánea del momento de la bendición de la Stma. Virgen de la Soledad. En ella vemos de espaldas a D. Cristóbal Guerrero Ros, Párroco de San Juan Bautista en aquel año, así como a Antonio Jesús Campuzano Alcolea, actuando de monaguillo, también de espaldas.
Foto tomada tras la bendición de la Stma. Virgen de la Soledad, en el año 1989. En ella podemos ver, de izquirerda a derecha a D. Ángel Ayala Rodríguez, D.ª Mariana García Abenza, D. José Crevillén Solana, D. José Gómez Alcolea y D.ª María Sol García Abenza.
Se acuerda, también en esa junta que a los regidores se les suprima la capa roja de su vestimenta para facilitar su trabajo durante la procesión. Unos días más tarde, el 25 de octubre, en una nueva junta extraordinaria121, se estudia la necesidad de reformar los estatutos para dar cabida en ellos a las nuevas imágenes de la cofradía, viéndose finalmente, que esto no era necesario ya que los mismos contenían la posibilidad de ampliaciones de la cofradía. Se aborda, también, la compra del solar trasero, a 10.000 pesetas el metro cuadrado, siendo el total a pagar 1.500.000 pesetas, ya que los cinco tronos no caben en la sede.
En agosto de 1989 se leyó la carta remitida por el Sr. Vicario de la Diócesis de Cartagena, D. Antonio Martínez Muñoz, y se discutió si se le concedía a la cofradía la procesión del Martes Santo en solitario o si se dejaba la posibilidad de que, en ella, participaran otras cofradías ya que la carta era un tanto ambigua122. Tras la situación que se había creado después de la entrevista del presidente de la cofradía con el Sr. Vicario y la postura adoptada por la Iglesia, el presidente propuso no participar en la Semana Santa de 1990 y solicitar a la Iglesia que nos concediera un día para poder celebrar nuestra procesión, pero debido a la importancia de esta decisión se decidió llevarla a una junta general para su aprobación123.
De la procesión del Martes Santo a las bodas de oro.
En la junta general extraordinaria, celebrada el día 5 de septiembre de 1989124, se trató de la carta recibida del Cabildo Superior de Cofradías referente a la organización de las procesiones, que se había hecho sin contar con la cofradía del Cristo del Perdón, viéndose en el reparto de los nuevos desfiles como nuestra cofradía y la Hermandad de la Virgen de los Dolores salen claramente perjudicadas ya que, a esta se le suprime de la procesión de Viernes Santo por la noche, en favor de la Virgen de la Soledad lo que no desea la cofradía del Cristo del Perdón. Expone el Sr. Presidente que como asociación religiosa nuestros actos nunca podrán ser prohibidos, ni siquiera por la Iglesia, siempre que demostremos que nuestros actos son verdaderamente religiosos; según el presidente este tema se ha consultado con un abogado eclesiástico.
Se procede a votar entre dos opciones: por un lado, si no se hace la procesión de Martes Santo no se participaría en ninguna más, y por otro lado, no acatar las decisiones del Cabildo Superior de Cofradías. Con 40 votos a favor, de 40 asistentes a la reunión, se aprueba la primera opción.
La directiva se reúne el 12 de enero125 para comentar la carta recibida de la vicaría en la que se otorga potestad a la cofradía para pertenecer, como miembro de pleno derecho, al Cabildo, pero dependiendo del resto de cofradías el si nos dejan desfilar en las demás procesiones. Se acuerda convocar para la semana siguiente junta general en la que habría que elegir nueva directiva ya que la actual cumplía sus cuatro años de mandato.
El viernes 26 de enero, se celebra la junta general, en la que es elegida nueva directiva, que queda compuesta de la siguiente forma: presidente José Gómez Alcolea, vicepresidente Olegario Breis López, secretario José Miguel Abad González, vicesecretario Onofre Garrido Garrido, tesorero Joaquín García Quijada, contador Plácido Ríos, vocales Francisco Garrido, José Crevillen Solana, José Julián García Alcolea, Francisco Gómez Alcolea, Isidro Campoy Saorín y Emilia Candel.126 De un total de 30 asistentes, 23 votaron a favor, 2 en contra y 5 en blanco. Hay que hacer notar que, por primera vez, una mujer era miembro de la directiva de la cofradía.
La nueva directiva comienza su andadura constituyéndose el día 3 de febrero de 1990127, y, en esa reunión, debido a la situación de la cofradía ante el Cabildo Superior (en esas fechas la cofradía había dejado de ser miembro del Cabildo Superior de Cofradías y Hermandades de Archena) se suscita un debate, en el seno de la directiva, debate en el que aparecen dos posturas respecto de la procesión del Martes Santo. Por un lado, y defendido por Olegario Breis López, los que proponen realizar algún tipo de gestión diplomática con el Cabildo para ser readmitidos. Por otro lado, el dejar las cosas como estaban y puesto que había sido el Cabildo de Cofradías el que nos había apartado, debían ser ellos los que vinieran a buscarnos. Finalmente, se impone la primera postura128.
Pregón de Semana Santa pronunciado por D. Carlos Collado Mena, Presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia. Año 1990.
Días después, en una segunda reunión, celebrada el 9 de febrero se acuerda organizar un pregón de Semana Santa, por parte de la cofradía, e invitar a que dé el mismo el por entonces presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, D. Carlos Collado Mena, del PSOE, que aceptará el encargo. El quinario tendría lugar del 6 al 11 de marzo y la predicación correría a cargo del Padre D. Antonio Garcés de los Fayos, misionero de África129, que fallecería poco después de estar en Archena, ya que, la cofradía le dice una misa por su alma en el mes de octubre de ese año130, misa que también se aplica por el alma de Pilar Martínez López, camarera de la Virgen de la Piedad, que había muerto el día 6 de julio de ese año.
En ese octubre de 1990 se retoma la problemática de la procesión del Martes Santo. Aparecen, entonces, dos posibilidades: una, aceptar una procesión el Martes Santo en la que nuestra cofradía participaría con todas sus imágenes, aunque se le agregaran otras y la procesión se llamaría del Cristo del Perdón. La otra opción era que, si sólo sale algún paso de la cofradía, en esa procesión, la supresión de la misma y dejar las cosas como estaban antes, sin procesión el Martes Santo. Comienzan, también, a prepararse los actos para celebrar el 50 aniversario de la Virgen de la Piedad, decidiéndose en realizar un retablo para su capilla en la iglesia. Este se le encargará a Juan Lorente, en el precio de 2.000.000 pesetas. Y, por último, en ese octubre, se sustituye al vicesecretario Onofre Garrido por cruel enfermedad que le llevará a la muerte. Su puesto lo ocupa Luisa Gómez Hernández131.
Se inicia 1991 con la junta general ordinaria que tiene lugar el día 8 de enero, de ese año. Esta reunión anual, de los cofrades del Perdón, va a ser muy importante, puesto que en ella la cofradía aprobará el acuerdo al que había llegado su presidente, José Gómez Alcolea, con el Alcalde de Archena del momento, Nicolás López Ayala, como máxima autoridad civil del pueblo, y con el sr. Cura párroco, D. Cristóbal Guerrero Ros, como máxima autoridad religiosa en el mismo. Este acuerdo consistía en que la cofradía volvía a formar parte del Cabildo Superior y que, desfilaría Martes Santo con todas sus imágenes, en la que se denominaría procesión del Perdón, agregándosele otras cofradías132. Desfilando, en las restantes, con la Oración del Huerto el Miércoles Santo por la noche, con el Amarrado el Viernes Santo por la mañana y con el Cristo del Perdón y la Virgen de la Piedad el Viernes santo por la noche133 . Este acuerdo, que, fue aceptado por una amplia mayoría de los asistentes a la reunión, significaría el final del problema de la procesión del martes y la normalización de las relaciones de la cofradía con el Cabildo. Fruto de esa normalización de relaciones con el Cabildo fue la designación como Nazareno del Año de Joaquín “el Gorrico” y años más tarde de Isabel “la Rasera” que sería la primera mujer en ostentar tal distinción.
El año 1991 será el primero en el que vendrá, a predicar el quinario, el reverendo D. Pedro Javier Moya Obradors, miembro de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, que dejará una profunda huella en la cofradía.
D.ª Isabel Martínez López, «la Rasera». Estuvo toda su vida vinculada a la Cofradía del Perdón, siendo su mayor devoción la Stma. Virgen de la Piedad. Tuvo el orgullo de ser la primera mujer que ostentara el título de Nazarena de la Semana Santa de Archena.
Se encargó de la predicación del quinario durante cinco años consecutivos y gracias a él vinieron, en los dos años siguientes, otros dos sacerdotes de la mencionada Sociedad: D. José Antonio García Arroyo y D. Alfonso Avilés. Durante estos años, Pedro Javier desempeñó el puesto de Director Espiritual de la cofradía y vino a Archena, en diversas ocasiones, fuera del quinario para realizar entre los cofrades labores pastorales. Como nunca aceptó, ni él ni los demás miembros de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, retribución en dinero por su trabajo, la cofradía llevaba todos los años comida a la casa madre de la Sociedad (El Pedregal en Mazarrón)134, donde estaban bastantes niños y jóvenes formándose para el sacerdocio.
En el verano se concretan los actos a celebrar con motivo del 50 aniversario de la Virgen de la Piedad135. El más importante, de todos ellos, será la bendición del retablo hecho por Juan Lorente, para la capilla de la Virgen en la iglesia. Está tuvo lugar después de la misa solemne del día 15 de septiembre que fue oficiada por el Sr. Vicario de la Diócesis de Cartagena-Murcia, D. Antonio Martínez Muñoz.
Debido a la gran cantidad de gastos, que tiene la cofradía en esas fechas, se suben las cuotas de los socios a 2.500 pesetas anuales y se fija el alquiler de túnicas en 2.000 pesetas. Además, se solicita al Cabildo un cambio en el reparto a las cofradías del dinero de subvención que entrega el Ayuntamiento. Hasta ese momento136 se estaba haciendo por salidas procesionales de las cofradías, viéndose más justo que se haga por pasos ya que no es lo mismo desfilar con uno que con cinco.
Para finalizar 1991, el día 21 de diciembre137, se acuerda una remodelación de la directiva que queda como sigue: presidente José Gómez Alcolea, vicepresidente Olegario Breis López, secretario José Miguel Abad González, vicesecretario Joaquín María Campuzano Martínez, tesorero Joaquín García Quijada, contador José Antonio Miñano López, vocales de economía José Garrido García y Juan Pedro Castellón López, vocales de piedad Francisco Gómez Alcolea y Andrés Ruiz Carrillo, vocales divulgadores José Julián García Alcolea y Santiago Campuzano Palazón.
Los comienzos del año siguiente, 1992, fueron, como siempre, con la junta general que tuvo lugar el día 24 de enero138. Al inicio de la reunión el secretario hace un repaso de los acontecimientos más importantes acaecidos durante el año precedente. A continuación, el tesorero expone el estado de las cuentas que arrojan una deuda de 2.800.000 pesetas. Para hacer frente a la misma se decide establecer tres categorías de socios con diferentes cuotas: socios mayordomos que pagarán 500 pesetas mensuales, socios que pagarán 3.000 pesetas anuales y socios honorarios que se fijarán ellos mismos su cuota a pagar anualmente. Destacar, también, que se cambia la hora de la misa solemne del domingo del quinario que, tradicionalmente, se venía haciendo a las 9 de la mañana y pasa a las 12 del mediodía. Y, a lo largo de ese año comienza el proceso de renovación de los estatutos.
El año 1993, en la junta general ordinaria de 29 de enero139, se aprueba iniciar las obras de la parte posterior de la sede, dejándola preparada para si en el futuro se quiere construir una ampliación de la segunda planta. Y se faculta al presidente para que pueda pedir, en nombre de la cofradía, un préstamo a la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), donde la cofradía tiene la cuenta, para poder llevar a cabo las obras. Previamente, el tesorero había comunicado que la deuda de la hermandad se había reducido, desde el año anterior, a 1.300.000 pesetas.
En 1994 se decide hacer un regalo a Carmen Carrillo Molina “la Pereta” por sus muchos años de dedicación a la cofradía. Se puede contar, a modo de anécdota verídica, que, en los primeros años en los que no se dejaba desfilar a las mujeres, esta, se ponía su túnica y cuando recogía el báculo no decía palabra alguna, para no ser descubierta, y así, estuvo saliendo durante muchos años.
María Dolores García Rodríguez entra a formar parte de la junta directiva, en el cargo de vicesecretaria, sustituyendo a Joaquín María Campuzano que se marcha a estudiar a Valencia.
En 1995, el tesorero informa que la deuda ha descendido a 800.000 pesetas y van a ser sustituidos los cuatro candelabros del trono del Amarrado. Estos serán realizados por Juan Lorente140.
Pasada la Semana Santa, se produce una remodelación de la directiva141, que queda como sigue: presidente José Gómez Alcolea, vicepresidente Olegario Breis López, secretario José Miguel Abad González, vicesecretaria María Dolores García Rodríguez, tesorero José Julián García Alcolea, contador Francisco Guillamón Ferrer, vocales de economía Joaquín García Quijada y Andrés Ruiz Carrillo, vocales de piedad José Crevillén Solana y Francisco Gómez Alcolea, y, vocales divulgadores José Antonio Miñano López y Santiago Campuzano Palazón.
En la junta general de 26 de enero de 1996142 se acordó nombrar camareros de las imágenes a los siguientes cofrades: José Crevillén Solana de la Oración del Huerto, Dolores Garrido del Amarrado, Joaquín García Quijada del Cristo del Perdón, Isabel Martínez López de la Virgen de la Piedad y Soledad Abenza de la Virgen de la Soledad.
Al terminar la Semana Santa de ese año, el presidente presenta su dimisión y se convoca junta general, para el día 19 de abril de 1996143 , con el objetivo de elegir una nueva directiva. Se presentan tres candidaturas: una, encabezada por Andrés Hidalgo Alcolea, otra, por José Gómez Alcolea, y, una tercera por Jesús Pablo Guillamón Enríquez. Esta última se rechaza por no ajustarse a la normativa que reflejan los estatutos. José Gómez Alcolea retira la suya durante la reunión, por lo que se procede a votar la candidatura de Andrés Hidalgo Alcolea que resulta elegida por 38 votos a favor, 22 en contra.
Unos días después, el 5 de mayo144 , se constituye la nueva directiva que queda como sigue: presidente Andrés Hidalgo Alcolea, vicepresidente Francisco León Carrasco Torres, secretario Francisco Sánchez López, vicesecretario Francisco Guillamón Ferrer, tesorero Aquilino Mira Bermejo, contador Máximo Gomariz López, vocales de actividades religiosas Paulino López Gil y José Garrido García, vocales de actividades económicas Rafael García Hidalgo y José Alcolea Alcolea, vocales de actividades administrativas Ángel Ayala Rodríguez y Juan José Ruiz Fernández.
Inmediatamente, la nueva directiva, se pone manos a la obra para organizar el 50 aniversario de la hermandad que tendría lugar al año siguiente. Se acordó hacer un libro conmemorativo y se remodela el salón de actos145 .
En el año 1997, la cofradía, celebra con toda solemnidad sus 50 años de vida. La predicación del quinario de ese año corre a cargo de D. Pedro Hernández Cañizares, Padre capuchino, y la misa solemne, que tuvo lugar el 23 de febrero domingo, fue cantada por la coral de Santiago de Totana. Esa misa solemne fue oficiada por el Sr. Obispo de la diócesis, D. Javier Azagra Labiano, y concelebrada por el párroco D. Cristóbal Guerrero Ros, y por los dos nuevos sacerdotes de la parroquia D, Manuel Lorente y D. José Lorente146. A la parroquia se le hace el regalo de una casulla que había sido confeccionada en el convento de las Anas, en Murcia. Con posterioridad D. Javier Azagra visitó la sede de la cofradía y firmó en el libro de actas147. Después, se celebró, una comida de hermandad, en el restaurante El Triunfo, a la que asistieron, junto con el obispo, 85 comensales. La jornada había comenzado a las 9.30 horas de la mañana, con la visita en el cementerio a los difuntos de la cofradía y ofrecerles una corona de flores.
Intervención de D. Joaquín García Quijada «el Gorrico» en la misa de clausura del quinario del año 1997, en el que la cofradía celebró su 50 aniversario fundacional.
De las bodas de oro a nuestros días.
En este apartado vamos a hacer un recorrido por los últimos 25 años de historia de nuestra cofradía, que nos van a llevar desde la celebración del 50 aniversario hasta nuestros días. Durante todo este tiempo, la cofradía, no ha sido ajena a lo que le ocurre a la mayoría de las mismas y es un progresivo debilitamiento de la religiosidad y una cada vez mayor dificultad para salir a la calle. Siendo el remate la situación provocada por el COVID-19 que ha llevado a suspender la Semana Santa de 2021 y a que esté en el aire la de 2022.
En el año 1998 se confeccionaron veinte túnicas de terciopelo negro para los costaleros de la Oración del Huerto y se estrenaron 30 báculos nuevos148. Ese año desfiló, el Martes Santo, la banda de tambores y cornetas Virgen del Carmen de Alguazas que lo ha hecho en diversas ocasiones.
Al año siguiente 1999, en el mes de septiembre, José Martínez Aznar pasa a ser el nuevo secretario y José Luis Molina Molina el nuevo vicesecretario, por dimisión de los anteriores149.
El día 4 de mayo, del año 2000150, se elige nueva directiva que queda como sigue: vuelve a la presidencia José Gómez Alcolea, como vicepresidente Francisco León Carrasco Torres, secretario José Martínez Aznar, vicesecretario Francisco Sánchez López, tesorero José Julián García Alcolea, contador María Isabel Vidal Ferrer, vocales de economía José Luis Garrido Gómez y Aurora Garrido Gómez, vocales divulgadores Luis Gómez Alcolea y Luis Brando Molina, vocales de piedad Andrés Ruiz Carrillo e Isabel Gómez Prieto.
En el mes de noviembre, en el V Encuentro de cofradías del Cristo del Perdón, celebrado en Alberca de las Torres, nuestra cofradía de Archena es designada para organizar el VI Encuentro en nuestra localidad.
El año 2001, se encarga de la predicación del quinario, el Secretario Diocesano de Cofradías y Hermandades, cura párroco de San Antolín, en Murcia, D. Silvestre del Amor García151. Tiene lugar el VI Encuentro, el día 25 de noviembre de 2001, y como colofón del mismo el Cristo del Perdón desfila por las calles de nuestro pueblo llevado a hombros por cofrades de las cofradías del Perdón de toda la Región de Murcia152. Ese año, también, y debido al mal estado del Amarrado a la columna, gracias a las gestiones llevadas a cabo por Ildefonso Cobo, se procede a su restauración por el Instituto de Patrimonio Histórico en su centro de conservación y restauración, pertenecientes a la Consejería de Turismo de la Comunidad autónoma de la Región de Murcia.
En diciembre del año 2002, en junta general extraordinaria153, se elige nueva directiva. En ella retoma la presidencia el fundador Joaquín García Quijada, quedando los demás cargos como sigue: vicepresidente José Garrido García, secretario José Antonio Riquelme Rivera, vicesecretario Isidro Campoy Saorín, tesorero José Julián García Alcolea, contador José Miguel Abad González, vocales Francisco Cantó Verdú, Antonio Jesús Campuzano Alcolea, Antonio Gómez Molina, Luis Gómez Alcolea, Francisco Manuel Hernández Carrillo y Silverio Mengual Medina. Joaquín García Quijada dirigió unas palabras a los asistentes, haciendo un repaso desde la fundación e invitando a proseguir trabajando por la cofradía no sólo en el plano administrativo sino, sobre todo, en el espiritual-religioso.
En septiembre de 2003, José Julián García Alcolea sería sustituido como tesorero por Domingo Garrido Lorente y entrarían como vocales Santiago Campuzano Palazón y Ginés Sánchez Palazón154.
En el 2004 se le hace, en Cieza, un nuevo trono metálico al titular. Este tuvo un coste de 16.507 euros. Y se invita a la apertura de curso, en el mes de octubre, al nuevo párroco D. José Antonio García López, discípulo de D. Silvestre del Amor, para que fuera conociendo la cofradía y su forma de ser y actuar155 .
En junta general extraordinaria, celebrada el día 28 de junio de 2004156, se elige nueva junta directiva que queda formada como sigue: presidente Rafael García Hidalgo, vicepresidente María Ángeles Hidalgo Alcolea, secretario José Andrés Hidalgo Abenza vicesecretaria José Antonio Alcolea Ayala, tesorero Aquilino Mira Bermejo, contador Manuel Ortíz López, vocales Carlos España Centenero, Puri García Hidalgo, Antonio Luis Gómez Martínez, Carlos España Palazón, José Manuel Alcolea Atenza y Francisco Alcolea Atenza.
En la junta general, de 10 de febrero de 2005157, se refleja un buen estado de las cuentas de la cofradía que arrojan un saldo favorable de 12.805 euros. Se ultiman los preparativos para el quinario y Semana Santa de ese año. Para el mejor desarrollo de las procesiones se mantienen reuniones con los cabos de andas y costaleros de cada paso.
En 2006 se aprueba que el trono de la Virgen de la Soledad sea llevado a hombros solamente por mujeres (30 chicas)158. Una vez recogida la procesión, se las felicitaría por lo bien que lo habían hecho.
El paso de la Stma. Virgen de la Soledad, fue el primero en ser portado única y exclusivamente por mujeres. Martes Santo de 2022.
En el año 2007, el Cabildo habló de reestructurar las procesiones de Semana Santa y, ante esto, Andrés Hidalgo expone, en la reunión de junta general que, si este, propusiera quitar la procesión del Martes Santo, se debe luchar porque esto no ocurra159.
En 2008 se refleja la predisposición del presidente de la cofradía de los californios de Cartagena, para venir a Archena a desfilar acompañando al Cristo del Perdón160.
En el año 2009, en reunión de 26 de febrero161, se muestra la dificultad de encontrar costaleros y se llega a valorar la posibilidad de dejar algún paso sin salir. En concreto, se habla de que el Martes Santo salga sólo la Oración del Huerto y la Soledad, el Miércoles Santo el Amarrado, y el Viernes Santo los restantes pasos de la cofradía. Esto no se realizará. Ese mismo año, en junta general extraordinaria de 4 de junio162, se nombra nueva directiva, compuesta por: presidente Rafael García Hidalgo, vicepresidente David Cerezo López, secretario Ildefonso Cobo López, tesorero María Isabel Vidal Ferrer, vocales de asuntos religiosos José Julián García Alcolea y Antonio Jesús Campuzano Alcolea, vocales de asuntos económicos Lidia Vera Martínez y Maravillas Garrido Cerezo, vocales de asuntos administrativos María Dolores Carrasco Prieto y Jorge Cerezo Martínez.
En 2010 se cambia una tradición, la misa solemne del quinario pasa a celebrarse el sábado por la tarde. Es de significar que durante muchos de estos años no había venido predicador de fuera para el mismo. Oficiándolo los sacerdotes de las parroquias de Archena o de La Algaida163. En otoño, el 17 de octubre, la cofradía hace una peregrinación al santuario de la Vera Cruz de Caravaca, con motivo del año jubilar.
En 2011 se sigue con la falta de costaleros para los tronos y la cofradía acusa la crisis económica que afecta a nuestro país. Un total de 47 cofrades se dan de baja y quedan muchos recibos de socios sin cobrar. Hay, también, carencia de nazarenos que hace que la Virgen de la Piedad tenga que desfilar con personas acompañantes portando velas. Pese a las dificultades se arregla el techo del salón de actos de la cofradía.
En 2012 se celebró el 25 aniversario de la Oración del Huerto. Durante la celebración del quinario estuvo la imagen en la capilla de la Virgen de la Piedad, en la iglesia de San Juan Bautista, y, para la ocasión s ele confeccionó una túnica nueva.
En 2013 predica el quinario el sacerdote archenero D. Antonio López Baeza, conocido cariñosamente como “el Jarrero”164. En las procesiones continua el problema de la falta de costaleros y se encarga un carro para sacar, desde la sede a la calle, a los tronos de la Piedad y del Perdón, por la altura de sus cruces que siempre había dificultado el sacarlos y ahora se podrá hacer más fácilmente165. Se procede, también, a la renovación de los estatutos según dictados del obispado. Entre los puntos añadidos, se encuentra que, para ser presidente hay que contar con el visto bueno del Sr. Cura párroco, D. Alfonso Alburquerque, que se había convertido en el consiliario de la cofradía.
En junta general extraordinaria, celebrada el 14 de mayo de 2013166, se elige nueva directiva. Vuelve a ser designado presidente José Gómez Alcolea, que lo era así por tercera vez. El resto de la directiva queda como sigue: vicepresidente Anselmo Luna Guillén, secretario Ildefonso Cobo López, vicesecretario Adoración Mira Victoria, tesorera María Isabel Vidal Ferrer, contador María Dolores Carrasco Prieto, vocal de asuntos económicos Olegario Breis López, vocales de asuntos religiosos José Crevillen Solana y José Antonio García Miñano, vocales de formación Jorge Cerezo López y José Julián García Alcolea, vocales de caridad Javier Garrido Martínez y Santiago Campuzano Palazón, vocales de juventud Alejandro Ríos Abellán, Pedro Jesús Gomariz Sánchez y Teresa Breis López. Son elegidos por 28 votos a favor, 1 en contra y 1 en blanco. Una vez electos, el párroco y consiliario, D. Alfonso Alburquerque, les recuerda la obligación de realizar los correspondientes cursos impuestos por el obispado.
En el año 2014, por primera vez desde su creación, uno de los pasos de la cofradía, el Amarrado a la columna, se queda sin salir en la procesión del Martes Santo, y, la Virgen de la Piedad tampoco sale el Viernes Santo por la noche, ambos por falta de personal que lleve los tronos.
El año siguiente, 2015. Se lleva a cabo el primer besapie del Cristo del Perdón, el viernes 27 de febrero.
En el año 2016 se procede a la restauración de la imagen de la Virgen de la Piedad, en Olot (Cataluña), contando con una ayuda del Ayuntamiento de Archena para la misma. Y, en septiembre, con motivo de su 75 aniversario en Archena167, se le hace un triduo a la Virgen de la Piedad.
Más adelante, se procede a restaurar las tres imágenes del titular (Cristo, la Virgen y San Juan Evangelista), con un presupuesto de 3.150 euros. Siendo bendecidas en la clausura del quinario de 2017.
El 4 de mayo de 2017 se elige nuevo presidente168Probando el tooptip.. Se presentan dos candidatos: José Gómez Alcolea que se presenta a la reelección y Antonio Jesús Campuzano Alcolea. Sale elegido Antonio Jesús Campuzano Alcolea por 26 votos, contra 9 votos a favor de José Gómez Alcolea, 3 votos nulos y 3 votos en blanco, de un total de 41 votos emitidos. Al presidente electo se le da un plazo de tiempo para realizar el curso prescriptivo, ya que no lo tiene hecho.
En el año 2018, el Cabildo organiza un acto nuevo en la Semana Santa archenera, un Vía Crucis en el que las estaciones estarán representadas por las imágenes de las respectivas cofradías. A la nuestra le corresponden la XI estación: Cristo del Perdón, XII estación: Virgen de la Piedad, y, XIII estación: Virgen de la Soledad.
Al quinario de 2019 viene a predicar D. Carmelo María Santana Santana, párroco de la iglesia de San Francisco de Asis, de la localidad de Rute (provincia de Córdoba) y se designa Nazarenos de Honor a los tres fundadores que quedan vivos: Isidro Campoy Saorín, Francisco Cantó Verdú y Silverio Mengual Medina. Ya había fallecido Joaquín “el Gorrico”, al que, el día de su entierro, se llevó su féretro a la sede de la cofradía, y, desde allí, portado a hombros por los cofrades vestidos con sus túnicas, fue llevado hasta la iglesia de San Juan Bautista.
Con posterioridad al año 2019, los años 2020 y 2021 han estado marcados por la pandemia de COVID-19 que llevó a suspender todos los actos de semana Santa. Si hay que resaltar que, desde este año, la cofradía tiene un nuevo presidente en la persona de José Julián García Alcolea, al que deseamos una fructífera gestión al frente de la misma, luchando contra los tiempos que corren que no parecen nada favorables. Ahora, quizás más que nunca, tenemos que recordar constantemente las palabras de Jesucristo cuando dijo que “las puertas del infierno nunca prevalecerán ante las de mi Iglesia”.
Epílogo.
En las líneas que preceden hemos realizado un recorrido bastante pormenorizado por la historia de la Real Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Archena desde sus inicios hasta la actualidad. De las tres posibilidades que se nos ofrecían: una historia analítica, una historia comprensiva y una historia descriptiva, hemos optado por esta última por creerla la más adecuada a los posibles lectores de este trabajo que verán así sus nombres y acontecimientos de sus vidas aquí reflejados. Ha sido una labor de cronista más que de historiador, pero creo que ha merecido la pena.
Me van a permitir, antes de concluir, que dedique unas líneas a hablarles de la espiritualidad de la cofradía y esta se debe, en gran parte, a Joaquín “el Gorrico” y a algunos de los sacerdotes que han pasado tanto por la parroquia, D. Miguel Guirado Béjar, como por el quinario y otros actos de la cofradía, D. Saturnino y D. Pedro Javier Moya Obradors.
La cofradía nació, por Gracia de Dios, con un profundo sentir religioso y de pertenencia y unión con la Iglesia, y, a lo largo de su existencia ha intentado difundir esto entre sus miembros. Siempre se ha buscado salir en las procesiones con el mayor recogimiento y respeto, sabiendo que estábamos en un acto religioso y no en un acto folclórico o festivo. Se ha potenciado la participación en el quinario, y, se desarrolló la confesión previa169 y comunión general de todos los cofrades en la misa solemne. La labor de formación cristiana no se quedaba sólo en esto, sino que, desde octubre a junio, todos los primeros viernes de mes, nos reuníamos en la sede de la cofradía para leer y escuchar, de palabras de Joaquín, una pequeña meditación sobre algún pasaje del evangelio. En algún momento, incluso se ofreció a la parroquia que la cofradía se encargaría de darles la catequesis de pre-comunión, confirmación y prematrimonial a sus miembros, aunque esto no llegó a plasmarse. Muchas de estas cosas o se han perdido o se han difuminado con el paso de los años. Me permito hacer una llamada a la directiva actual, que preside José Julián García Alcolea y que me consta posee unas convicciones religiosas firmes y fuertes, a que intente recuperarlas por todos los medios. El cristiano también vive de esperanza y no nos vale eso de que el mundo está mal (que es verdad), debemos esperar contra toda esperanza y cuando más entenebrecido vemos el horizonte, tener claro que ahí es donde empieza nuestra tarea. Y, si al final, esto no fuera posible, morir con la Fe que heredamos de nuestros mayores. Mirad, a mí me sobrecoge escuchar al coro cantar las llagas durante el quinario. Alguien podría decir que cada año cantan peor puesto que el paso de la edad de sus miembros es inevitable, pero, hay dos cosas que pasan fácilmente desapercibidas. Una, que siguen cantando lo mismo de siempre, y así debería ser hasta el final de los tiempos. Otra, que ahora ya no cantan con la voz sino con el corazón.